No me gustan las depedidas en un aeropuerto, ni en una estación de autobuses, ni siquiera en un portal, con prisa y sin saber que decir. Por mucho que se alarguen las despedidas, cuando te vas siempre sientes que no has aprovechado el momento lo suficiente.No me gustan las despedidas, mucho menos aquellas que no saben si se repetirán.


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