Las horas y los días pasan, me juré, y no sé si sería en vano, que volvería a sonreír, pero estoy totalmente ausente, ni lágrimas, ni risas, nada. Estoy en un punto muerto, es como si solo hubiese vacío. Aún así podría pasarme todo un día regalando sonrisas, sin saber cual es ya su significado. Ya todo no es lo suficiente y el demasiado me enerva. Me agobian los que se limitan a un prototipo. Que no saben lo que tienen. Me ahoga decir que todo me va mal. En mi título personal solo hay que errores, faltas de asistencia y proyectos inacabados. Sí, estoy Inacabada, me hicieron a mala leche, está claro, me faltan valores, y escaseo del verbo poder. Alguna veces me lo escribo, pero no soy para nada optimista con lo que hago, ni optimista, ni confío para nada en mis posibilidades, pero llevo tanto tiempo viviendo con esa sensación que me parece totalmente normal. Costumbre lo llaman. Me gustaría ver mi cara si algún día me encontrase por la calle, tendría que decirme un par de cosas bien dichas, quitarme la tontería, y dejarme las cosas claras.

0 comentarios:
Publicar un comentario